La citología

Habitualmente, la revisión ginecológica va acompañada de la citología, una prueba complementaria, preventiva y sumamente útil. Tras la exploración de los pechos que se lleva a cabo en la revisión ginecológica, luego ya se pasa a los genitales. Se observa la distribución del vello púbico, los labios externos, los labios internos, el clítoris, y la uretra, tratando de ver si hay algún problema, alguna pequeña infección, o si todo está normal.

A continuación se te coloca un espéculo para abrir un poquito tu vagina. Ello permite ver las paredes de tu vagina, el aspecto del cuello del útero y hacerte una citología, es decir, recoger simplemente un poco de tu flujo para analizarlo posteriormente.

Dado que la vagina es una abertura que comunica el útero con el exterior, el flujo es un muy útil mecanismo de defensa de nuestro útero contra posibles infecciones. El cuello del útero está tapizado por una mucosa muy rica en glándulas que segregan permanentemente el flujo cervical. Durante la excitación sexual se funde con la lubricación femenina, y tanto tus sabores como tus fragancias hacen las delicias de tu amante.

Tomar una muestra de tu flujo para una citología no supone molestia alguna. Esa muestra de tu flujo se coloca en un cristal, se fija con laca y se manda a analizar.

Cuando te pongas en contacto con nosotros para coger día y hora para una revisión ginecológica, acuérdate cuándo prevés tener la regla, ya que no se puede tomar la muestra de tu flujo para hacer una citología si estás con la regla. También es mejor para la exploración mamaria.

La citología es una medida preventiva, dirigida a detectar posibles infecciones, como (sobre todo) a prevenir el cáncer de cuello de útero, ya que al detectarse precozmente se impide que llegue a ser serio. Si en la exploración ocular se observa algún pequeño bulto, algún punto de coloración diferente o cualquier otra cosa que llame la atención, se hace una colposcopia. Es decir, se observa el tejido con una lente microscópica y te tiñe el tejido en cuestión para observar su reacción. Es una buena prueba diagnóstica. Y tampoco supone molestia alguna. No hay razón alguna para ello. No hay que tener ningún miedo. Estas cosas se hacen despacio y con cariño.

Unos días más tarde llamas o te acercas para conocer el resultado de tu citología. Lo habitual es que el resultado sea negativo, es decir, que no se detecten infecciones, células malignas, etc. A veces se detecta una pequeña inflamación o infección que se corrige simplemente con unos óvulos que durante una semana te pones por las noches en la vagina.

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