La gonorrea es una de las enfermedades de transmisión sexual más extendida, causada por una bacteria. Hoy en día está mucho más extendida que la sífilis. Se calcula que cada año se infectan de gonorrea unos 400 millones de personas.
La gonorrea es contraída por cualquier persona que mantenga relaciones sexuales sin la protección adecuada, como es el caso del no uso del preservativo. La mujer es más susceptible de contraer la enfermedad del hombre que éste de la mujer.
La mujer embarazada puede transmitirle la gonorrea a su hijo durante el parto.
Más de la mitad de las mujeres infectadas con gonorrea no presentan síntomas de la enfermedad. El síntoma más frecuente es un fuerte escozor y quemazón al orinar, de ahí las molestias se van extendiendo al interior de la vagina. Pero muchas veces los síntomas son tan poco concretos que la gonorrea se puede confundir con una simple cistitis.
Si no se trata la infección, puede alcanzar a las trompas, lo cual tiene lugar en un 10 % de las mujeres infectadas con gonorrea. En este caso los síntomas iniciales se complican con la aparición de fiebre, dolor de cabeza y fuertes dolores pélvicos. El tratamiento es a base de penicilina. Una vez concluido el tratamiento y desaparecidos los síntomas, la mujer ha de volver a hacerse una nueva revisión ginecológica para comprobar que efectivamente la infección ha sido totalmente erradicada.
En el caso de los hombres, los síntomas de la gonorrea son también escasos, hay muchas veces que no saben que han contraído la enfermedad, pero en el caso de la aparición de síntomas, estos van desde ardor al orinar hasta aparición de secreciones amarillentas en el pene.
La gonorrea no tratada puede provocar problemas graves de salud tanto en el hombre como en la mujer, ya que la enfermedad puede propagarse a las articulaciones y a la sangre.
Las personas que tienen la gonorrea tienen más facilidad para infectarse del VIH.
Para prevenir cualquier enfermedad de transmisión sexual así como embarazos no deseados hay que utilizar el preservativo.

