Tener un hijo es una decisión absolutamente personal. Nunca puede ser impuesta. Cada cual decide cuándo, cómo y con quién. Pues sólo faltaría! Toda mujer o pareja tiene el derecho a defenderse de una maternidad impuesta. Impuesta por el azar, la ignorancia o el fallo de un método anticonceptivo.
Desde que los humanos tuvimos conocimiento de la relación entre coito y embarazo, ha sido un empeño constante de la humanidad el poder controlar nuestra dimensión reproductiva. Es decir, poder decidir si tener hijos o no, decidir cuántos, cuándo y con quién.
Para ello, nos hemos esforzado en conocer lo mejor posible nuestra anatomía reproductiva y los mecanismos de la fecundación. Para así poder intervenir a dos niveles:
Hemos avanzado mucho en los cuatro millones de años de nuestra existencia en este entrañable planeta. Y muy especialmente en el último siglo. Basta con compararnos con otras especies. Hoy disponemos de numerosos recursos que nos permiten controlar nuestra dimensión reproductiva. Disponemos de no pocos métodos anticonceptivos, cada día más perfeccionados, cada día más seguros. Disponemos de la píldora del día después, un rápido y eficaz medio para atajar un problema en cuanto se produce. Disponemos de tests que nos permiten saber inmediatamente si estamos embarazadas y así poder tomar prontamente una decisión. Y disponemos también (afortunadamente) de los medios para interrumpir un embarazo no deseado. El hecho es que hemos avanzado mucho en este terreno, y cada día trabajamos más por conseguir el poder intervenir lo antes posible y de la manera más sencilla posible.
Pero no siempre es posible impedir el que ocurran embarazos no deseados. A veces la información sobre los métodos anticonceptivos no es todo lo amplia que debiera. A veces hacemos un uso incorrecto de los métodos. A veces fallan... El hecho es que siempre ocurrirán embarazos no deseados. Lo importante es que hoy en día podemos resolverlo.
La maternidad-paternidad ha de ser fruto de la voluntad, de la decisión, del deseo de una pareja. O de una mujer. Porque tener un hijo no tiene nada que ver con «pagar las culpas» por haberlo hecho, por haber cometido algún error, o porque se ha roto un preservativo. Atrás (muy atrás) queda ya aquel viejo planteamiento de quienes desde la amargura y el sadismo, decían: "si lo han hecho, ahora que lo paguen". Somos humanos y cometemos errores. Todos. Pero ello no significa que no podamos resolverlo a tiempo.
Tampoco es que esta sociedad se esfuerce en informar y divulgar los métodos anticonceptivos. Por ejemplo, haz un cálculo rápido de cuántos miles de horas se han dedicado al inglés o las matemáticas en tu propia escuela. Bien, ahora piensa cuántas horas le han dedicado a explicarte los métodos anticonceptivos, las diversas alternativas, las características de cada uno, su tasa de seguridad, la combinación simultánea de dos métodos anticonceptivos. ¿Una? ¿Ninguna? Y ya ni te pregunto cuántas horas te han dedicado para abordar serenamente tu propia dimensión sexual: el placer, la ternura, la comunicación, los roles sociales masculino-femenino, los posibles riesgos de una relación sexual de penetración (embarazo, enfermedades de transmisión sexual, etc.) y cómo prevenirlo, etc. Entonces, luego ¿de qué nos extrañamos? ¿Por qué nos echamos las manos a la cabeza? Total, que en la escuela no te lo explican, en casa menos, en la sociedad ni te cuento. Pero luego todos te apuntan con el dedo acusador en cuanto cometes un error.
Pero el hecho es que se siguen produciendo embarazos no deseados. Y esto supone un problema. Y hay que dar salida a ese problema. Los adolescentes que no han sido previamente informados, la pareja que sigue con la marcha atrás, el condón que se rompe, etc.
Al saberlo, se les cae el mundo encima. Literalmente, sin exageraciones. Por muchas razones. Bien por la edad, porque son muy jóvenes para tener un hijo, o muy mayores. O por el tipo de relación que hay entre ambos. O porque ha sido consecuencia de una loca noche sin más después de una cena de cuadrilla. O por su situación laboral. O por dificultades económicas. O porque no tienen un piso donde poder vivir y cuidar un bebé. O porque tienen un hijo de apenas 3 meses. O porque ya tienen los hijos que deseaban tener. O porque...
El hecho es que por estas o por otras muchas razones, no se dan las condiciones para seguir adelante. Así las cosas, ¿quién y en nombre de qué puede alguien entrometerse en su decisión de interrumpir un embarazo que resueltamente no desean?
Nadie tiene derecho alguno a entrometerse. Ni su madre, ni su hermana, ni los curas, ni los políticos. Nadie somos quién para «juzgar» a quien no reúne las condiciones para seguir adelante con un embarazo no deseado. No es posible ponernos en su pellejo. Nadie puede decidir por ella. En un embarazo no deseado la mujer es la única que ha de decidir sobre ello. Si no lo desea y por tanto su opción es interrumpirlo, los demás hemos de respetarla. Y contribuir a que la interrupción voluntaria del embarazo se realice en las mejores condiciones sanitarias.
Afortunadamente hoy contamos con los medios y recursos para hacerlo. Y toda mujer que decida interrumpir un embarazo, lo hace. De hecho, todos los años se cuentan por miles las mujeres que en Euskal Herria interrumpen un embarazo no deseado.
En un primer momento se trata de apenas un par de células. Luego, con el tiempo, empieza a formarse el huevo y más adelante el feto. Es por ello que en toda interrupción de embarazo hay una ley de oro por la cual cuanto antes se haga, mejor. Sin duda. Mejor para todo. El embarazo se ha desarrollado menos y la manera de resolverlo es más fácil. El tipo de anestesia es más simple y económicamente el costo es mucho menor.
Por tanto, si tienes un retraso de la regla, aunque seas irregular, no esperes más tiempo, no esperes a la próxima regla. Muchas mujeres tenemos ciclos irregulares, y las hay que al faltarles la regla, lo interpretan como un simple retraso más. Es un error. Si tienes relaciones sexuales de penetración y tienes un retraso, acude sin demora a que te hagamos una prueba de embarazo. Puede que no estés embarazada, pero si lo estás, el saberlo temprano facilitará las cosas.
Es muy importante saber que lo mejor es hacerlo antes de la 12ª semana, contando siempre a partir del primer día de la última regla. No obstante, hay situaciones en las que (por diversas razones) la decisión se toma en etapas más avanzadas. Bien en adolescentes que han tratado de ocultarlo lo más posible, bien por malformaciones del feto, bien por ruptura de la pareja, bien por motivos laborales, económicos, etc. Pues bien, es importante saber que hoy en día todas las interrupciones voluntarias de embarazo se resuelven. Independientemente del tiempo de embarazo. Es decir, sin límite de tiempo. Es importante saberlo. Pero no olvides que siempre es preferible hacerlo lo más tempranamente posible.
Pues depende. Depende del tiempo de embarazo. No obstante, sea cual sea el tiempo, hoy en día contamos con los medios adecuados para hacerlo de una forma sencilla. Muy muy sencilla.
De todos modos, la gran mayoría de los abortos se llevan a cabo cuando todavía ha transcurrido muy poco tiempo, es decir, dentro del primer trimestre. La interrupción del embarazo es muy sencilla y se hace por simple aspiración. La hacemos con anestesia local. Una interrupción de embarazo se parece a una revisión ginecológica. En este caso se introduce una pequeña cánula de goma (más estrecha que un lápiz) en el útero y simplemente se aspiran (desde fuera) esas primeras células que apenas se están empezando a formar.
No hay que trivializar el aborto, pero sí desdramatizarlo. Molesta un poquito en el momento de hacer la aspiración, pero no es doloroso. Las mujeres suelen comparar las molestias de una interrupción del embarazo con las molestias de una regla un poco fuerte. Sin más. De todos modos, se trata de una intervención brevísima, que ni siquiera llega a los 10 minutos. Luego la mujer se levanta, reposa unos minutos y se vuelve a su casa. Y hace ya una vida completamente normal.
Atrás (muy atrás) quedan ya las historias que se contaban sobre escabechinas que se hacían por personas no preparadas para ello. Hoy en día las interrupciones de embarazos se hacen por ginecólogos preparados, en las mejores condiciones sanitarias y bajo ecografía, por lo que la interrupción del embarazo es una intervención muy sencilla, rutinaria y muy breve.
El proceso concluye con una revisión ginecológica y una última ecografía que te haremos a las 2 semanas, en la cual comprobamos que las paredes del útero están de nuevo completamente limpias.
Son muchas las mujeres que lo preguntan. Sin embargo, no tiene nada que ver una cosa con otra. La interrupción de un embarazo no guarda relación ninguna con la capacidad reproductiva de la mujer. Es exactamente igual a los casos de abortos espontáneos. La mujer puede volver a embarazarse en cuanto así lo quiera.
Es más, conviene aprender de la experiencia. La vida sexual fértil es larga: de los 14 a los 47 años aproximadamente. En tanto tiempo se pueden presentar muchos tipos de situaciones. Se trata pues de aprender de lo ocurrido y poner los medios para tratar de evitar que se repita de nuevo. No obstante, si a pesar de todo ocurre, la interrupción de un embarazo no deseado es la solución más razonable.
Cuando (por mil razones) no se dan las condiciones para seguir adelante con un embarazo no deseado, cuando no se dan las condiciones apropiadas para tener un hijo, cuando se trata de una adolescente, cuando no se tiene pareja, o medios económicos, o una casa, o cuando ya tiene los hijos que deseaba tener, o cuando... Toda mujer o pareja tiene el derecho a defenderse de una maternidad impuesta. Y tiene el derecho a decidir cuándo, cómo y con quién tener un hijo. Y el derecho a interrumpir un embarazo no planificado cuando no se dan las condiciones necesarias para ello. Porque en tales casos la interrupción de un embarazo no deseado es la solución más razonable.
De manera que día a día (y muy especialmente en los últimos 50 años) los humanos tenemos más y más recursos para controlar nuestra capacidad reproductiva: contamos con los métodos anticonceptivos, la píldora del día después, las pruebas de embarazo y las interrupciones de embarazo. Nuestros abuelos y abuelas no tuvieron tanta suerte. Nosotras sí.
Pero no te duermas. Cuanto antes lo hagas, mejor. Es una carrera contra el tiempo.
Si tienes un retraso de la regla, si estás embarazada y en este momento no se dan las condiciones adecuadas para seguir con el embarazo, no te quedes paralizada. Acércate lo antes posible a cualquiera de las Clínicas de ASKABIDE.

