Los miomas o fibromas son pequeños tumores benignos que se desarrollan en las paredes del útero. Suelen aparecer varios a la vez y están compuestos de tejido muscular y fibroso, el cual se adhiere a las paredes interiores del útero. Las causas tienen que ver con desajuste hormonal, y concretamente con un nivel alto de estrógenos. De ahí que sean más frecuentes en las mujeres embarazadas y que remitan en la menopausia.
Es muy frecuente el que se formen miomas (fibromas), especialmente a partir de los 30 años. De hecho, 4 de cada 10 mujeres mayores de 35 años los tienen.
Generalmente los miomas no producen ningún tipo de síntomas. Si bien en algunos casos hacen que la regla sea mucho más abundante. A veces producen imprevistos sangrados a lo largo del ciclo. Si alcanzan un tamaño importante pueden producir molestias en la vejiga.
Sin embargo, al igual que otros problemas asintomáticos (cánceres ginecológicos, infecciones vaginales, etc.) se detectan en las revisiones ginecológicas. Concretamente a través de la ecografía. De ahí la importancia de hacernos revisiones ginecológicas periódicas.
La ecografía realizada a intervalos periódicos permite evaluar el desarrollo y crecimiento de los miomas. Solamente cuando producen reglas excesivas, que no se corrigen con medicación o te producen anemia, o comprimen órganos cercanos (vejiga, recto, etc.) habrá que operarlos. Siempre que se coja a tiempo, se extirpan únicamente los miomas, conservando el útero.